UN CAMIÓN QUE SE LLEVA TODO A UN LUGAR DONDE YA NO VEMOS
(Se supone que nadie debe ver y hablar más de esa basura) pero lamentablemente de cada 100 paisanos, seguramente más de uno mira, observa y piensa pronunciarse sobre ello. Es evidente la basura regada por todas partes del territorio de nuestro municipio. Una cuestión que a todos debería incumbirnos. Lo que toca hoy, es un tema que en todo el mundo tiene presencia negativa; se trata de la poca o inexistente cultura del tratado de la basura, ya sea en forma personal e individual, residencial, comunitaria o colectiva que mantiene a nuestro continente, país, departamento y municipio en malísimas condiciones de salud.
Pareciera ser que a la mayoría de población le gusta un San Miguel que adora la cultura de la idea sucia, porque todos están de acuerdos seguir cultivando las enseñanzas de la vieja escuela; Tirar la basura por los caminos, amontonar todo para luego acarrearlo al bendito basurero municipal y de una vez por todas (imaginariamente) deshacerse de ella. De ese modo no nos pueden dar el atol con el dedo, quienes publican en múltiples momentos y de diferentes formas lo contrario.
Hoy por hoy la mayoría de personas de la cabecera municipal, pagan el servicio de basura, les da igual el destino final de sus propios desechos. Con que desaparezca de su vista se dan por satisfechos. ¿Es quizás educado este hecho? ¿Es esto acaso la verdadera solución a la problemática? Por lo visto nadie se da cuenta, que el camión lo único que hace, es transportar de un lugar viciado a uno más mugriento la indiferencia ante el tema, de tanta gente que comparten todos juntos un lugar que se llama “San Miguel Ixtahuacán”.
Ahhh!!! pero de esto sí… ¿por qué nadie escribe? ¿Por qué nadie quiere señalar a grandes figuras que tienen facha de impecables? ¿Dónde están los tantos medios que han surgido en facebook?... ¿porque nadie escribe? ¿Es porque involucra a todo y a todos? Cuando se habla de un todo, me refiero a todo ser pensante que de una u otra manera somos población miguelense. Todos deberíamos tomar el tema muy enserio (si aún no lo hemos hecho) y accionar de manera inmediata para la erradicación de esas decenas de basureros clandestinos que existen en el pueblo, en sus aldeas y caseríos. Seguramente coincidimos en que estos no aparecen por sí mismos, no son creados por arte de magia; son personas quienes llegan a esos terrenos a depositar su basura por diferentes motivos: porque no tienen dinero para pagar el servicio de “tren de aseo”, son excesivamente perezosos para llevarla a la planta de tratamiento de residuos del municipio (que debería estar en funciones, pero es notable lo inverso) o bien porque piensan que la municipalidad tiene la repleta obligación de hacerlo por ellos.
Deberíamos tomar el tema con toda seriedad posible, porque las consecuencias de basureros clandestinos, o de un basurero municipal (que tampoco es legal, que yo sepa. Pero si muy grande) que incumple la moralidad, ética y respeto a la vida. Son bastante graves porque, aparte de la pestilencia por la descomposición de toda clase de alimentos, frutas y otras variedades de cosas que tienen caducidad a corto o largo plazo; el amontonamiento y contaminación ambiental son los motivos directos de enfermedades. El basurero municipal “clandestino también” es solo el resultado del tipo de educación que tenemos los pobladores y la gente que ha dirigido la comuna desde décadas atrás hasta hoy fecha.
Si dije que el gran basurero municipal de San Miguel es clandestino. Es porque en su momento me fijé que en Guatemala ninguno de los basureros municipales de los 340 municipios cumple con las más mínimas normas sanitarias y de higiene. Ninguno tiene un sistema eficiente de separación de basura y luego de aprovechamiento de los materiales rescatados. Me sustento en decir que el basurero que tenemos como destino final a todo lo que no nos interesa, es ilegal, clandestina, deshonesta y vergonzosamente obscena. Porque la basura termina en un barranco, un río y sucesivamente hasta llegar al océano.
Pero volviendo a la incapacidad que nuestra municipalidad, atreves de alcaldes y consejo municipal de cada periodo ha demostrado a lo largo de tanto tiempo, (desde que tengo memoria) sin lograr un efectivo y buen manejo de la basura. (Es en proyectos como estas que se diferencia la existencia o no, de una correcta administración de la municipalidad), también valdría la pena investigar si son adecuados los costos de recogerla a través del camión y de personas a quienes se le han venido concediendo estas labores (porque pueden ser honorarios denigrantes, o lo que es peor sueldos excesivos).
Así es de cómo la basura se ha tornado incontrolable en nuestro medio. Mientras sigamos callando la verdad sobre el BASURERO MUNICIPAL, mientras no busquemos eliminarla y empezar (o reanudar) con el proceso de un buen trato a desechos residuales. Habremos gente que verá el Santo Basurero Municipal, por todo lo que nos dure la existencia. Como un foco extremadamente grande de contaminación. Y que aún no accionando con acabar esto, no debemos tener solvencia de discursar sobre el cuidado del ambiente natural, agua o tierra, porque contribuimos (con nuestro basurero) al calentamiento global.
Es oportuno señalar que las familias que habitan en condiciones precarias en los alrededores del vertedero son vulnerables a los problemas de salud, además se exponen a accidentes, desastres naturales y a la contaminación del ambiente completo. Que no nos extrañen las enfermedades de tipo respiratorio, pues son provocados por los gases que deriva la basura cuando este se incendia; así como enfermedades dermatológicas, entre manchas y granos en la piel y enfermedades gastrointestinales. Es cierto que el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) no tiene la potestad para acceder a los lugares, ya que el Código Municipal les cede todo el derecho a las comunas. Sin embargo quien debe velar por los sitios de disposición, el manejo de la basura, así como el monitoreo de este. Le compete al Ministerio de Salud, basándonos en el reglamento del Código de Salud.
Me da el sentimiento de que la propuesta a una solución viable (por parte de líderes políticos y gobernadores del municipio) a los problemas que el basurero municipal ha traído, solo seguirá siendo, lo que hasta ahora. “Una promesa de campaña política” Entonces ¿Cuándo se iniciará un cambio de conducta de limpieza y cuidado para beneficio social? ¿Cuándo los comerciantes, pequeñas empresas, mayoristas y población dejarán de contaminar los ríos y lagos para evitar que se conviertan en desagües apestosos?
Actualmente la mayoría de nuestra comunidad no tiene la conciencia sobre el impacto que su propia basura tiene en el ambiente. Ni siquiera sabemos por qué es importante separar la basura. Démonos cuenta que después de las ventas de las plazas de días domingos y miércoles, Semana Santa, desfiles, conciertos o Navidad y Año Nuevo, plazas en aldeas. En las calles, se quedan grandes cúmulos de basura. Solo para ejemplificar veamos esa cantidad de basura que llega a acabar en los tragantes y después nos quejamos de que se inunden las calles cuando llueve.
La solución a grandes problemas; la basura y el basurero. Son cosas naturales, francas y humildes pero sobretodo obvias. Si de verdad queremos contribuir a tener un mejor ambiente para nuestro municipio, si con sinceridad anhelamos un mundo más saludable, empecemos con nuestra familia y en nuestra casita. Intentemos, probemos un consumo consciente. Pequeñas acciones cómo la selección de los diferentes tipos de residuos, el inicio de tratado de la basura a nivel municipal. Y uso de la planta reciclaje. Rechazar las bolsas plásticas, incluso pensar bien cada vez que compramos algo, prefiriendo siempre los materiales que se pueden reusar o reciclar como la lata, antes que el plástico.
Tenemos el poder de ir cambiando; Autoridades Municipales, Servicio de salud y Asistencia Social, Magisterio Miguelense, Oficina Municipal de Agua y Saneamiento (OMAS), amigo lector, población en general de San Miguel Ixtahuacán, y a quien corresponda… Pensemos a largo plazo, ¿vale la basura que provocamos? ¿Lo necesitamos realmente?




